Pocos son los niños prodigio que superan la fama infantil y siguen creando arte década a década. Tal es el caso de María de los Ángeles de las Heras Ortiz, más conocida como Rocío Dúrcal. Cuatro décadas regalando esa chispa infantil que conserva en su mirada y, sobre todo, una voz tan bien armada, tan perfectamente contenida, que evoca sueños de amor en todo el mundo.
Marieta le decían sus amigos. Y Marieta era la niña vivaz a la que todos los niños de escuela pedían que les cantara a la hora del recreo. A ella le encantaba, subida en el pupitre regalar su voz a todos sus compañeros... y a su familia. Fue su abuelo paterno el que vio más claro que ese arte no se podía quedar entre las cuatro paredes de su hogar. Además, en aquella casa no sobraba el dinero. Su padre se pasó la vida sobre cuatro ruedas: primero como camionero; después, taxista; y finalmente pasó a ser probador de coches Seat. Y no eran estos oficios que dieran mucho dinero para mantener una familia numerosa. Rocío Dúrcal vivió rodeada de sus cinco hermanos: Jacinto, Carlos, María Antonia, Arturo y Susana. Muchas veces ejerció con ellos de auténtica madre... y de estrella para los suyos. Hasta que el abuelo tomó la iniciativa y la llevó, casi a escondidas porque su padre no era muy favorable a estos escarceos con la fama, a numerosas emisoras de radio en las que se organizaban concursos.
Primeros éxitos
Televisión Española le dio su primera oportunidad, en un programa para cantantes nóveles: Primer aplauso. Allí estaba Rocío Dúrcal a sus quince años y con la voz intacta interpretando una tonadilla muy española, La sombra vendo. En ese instante, Luis Sanz se convirtió en un auténtico padre artístico para la adolescente. Le sorprendió desde el primer momento su voz y su fotogenia. Así, ya desde los orígenes, vio la posibilidad de que aquella niña pudiera destacar no sólo en el mundo de la música, sino en el fascinante espectáculo del celuloide.
El Séptimo Arte abrió puertas a Rocío Dúrcal, que vio pronto cómo se la conocía, y aclamaba, más allá de España. México, Venezuela, Puerto Rico, Estados Unidos poco a poco fueron rindiéndose a sus maneras tiernas y energía inabarcable. Pero quien se rindió incondicionalmente a ella fue Júnior. Tras un noviazgo de nueve meses, contrajeron matrimonio el 15 de enero de 1970 en el monasterio de San Lorenzo del Escorial. Supo combinar la maternidad con su carrera, cada vez más enfilada hacia el mundo de la canción. Sin embargo, su esposo Júnior decidió renunciar a su carrera para que los hijos de la pareja tuvieran siempre una referencia constante.
Rocío Dúrcal, cada vez más enamorada de su marido, y más pendiente de sus hijos, se ha convertido, durante las cuatro décadas que ha cubierto su vida artística, en la gran dama de las rancheras, en estrella única de la canción. No cabe duda de que tantos años manteniéndose como número uno, y tan querida, es prueba de su infatigable profesionalidad y eterna dedicación a los suyos: su familia y sus miles de fans. La actriz y cantante Rocío Dúrcal ha fallecido a los 61 años en su casa de Torrelodones (Madrid), debido a un agravamiento del cáncer que padecía desde hace años, Debido a su enfermedad, la popular cantante de rancheras tuvo que suspender en 2004 una gira de conciertos en América y fue entonces cuando trascendió a la prensa su estado de salud. El pasado año 2005 se vio obligada a ingresar, al menos en dos ocasiones, en el hospital. Rocío Dúrcal ha sido la tercera artista hispana incluida en el Salón de la Fama de la revista 'Billboard' por sus cuatro décadas de trabajo, que han dado una treintena de discos y ventas de más de 40 millones de ejemplares en diversos países. La cantante y actriz gozaba de gran popularidad en México, donde ha habia sido bautizada como "la mexicana más española".