El
Espíritu
Navideño
La
Navidad
es la
fiesta
más
celebrada
por los
hombres,
es un
acontecimiento
divino
y humano
que será
siempre
actual
mientras
haya un
hombre
en la
Tierra.
En
cada
Nochebuena
se celebra
la tradición
más
universal
del
mundo.
Su sola
mención
llena
de emoción
y alegría
a los
niños,
días
de fiesta
y gratos
momentos
en los
jóvenes,
así
como
placenteras
añoranzas
y la
esperanza
del
reencuentro
con
los
familiares
o amigos.
Llega
la Navidad
y el
comienzo
de un
nuevo
año,
se acerca.
Diciembre
se convierte
en el
mes
más
festivo
en cada
país,
en cada
ciudad
y en
cada
pueblo.
Todos
se visten
de fiesta.
Las
luces
de colores
se encienden,
un gran
árbol
de navidad
los
identifica,
los
pesebres
vivientes
y petrificados
se representan
a sus
pies,
y cada
habitante
renueva
sus
esperanzas
a la
espera
del
nuevo
año.
Actualmente,
el festejo
de la
navidad
es una
fiesta
más
profana
que
religiosa.
Es un
período
en que
se realiza
una
gran
actividad
comercial
e intercambio
de regalos
que
trae
Papá
Noel
o Santa
Claus,
reuniones
con
amigos
y familiares.
Pero,
¿está
en sus
corazones
el espíritu
navideño?
El
significado
de la
navidad
es más
que
eso,
y lamentablemente
mucha,
pero
muchísima
gente
olvida
que
es el
nacimiento
del
Niño
Dios
que
vino
para
redimir
al mundo,
y la
obra
de San
Nicolás
de ayudar
a los
niños
pobres,
fue
el origen
de los
obsequios
que
se reciben
en la
Nochebuena.
El
mejor
regalo
que
le puedes
dar
a una
persona
es tu
tiempo.
No imaginas
cuánto
lo necesita
el niño
que
te pide
un pan
en la
calle,
el anciano
que
no tiene
quien
lo visite
en el
asilo,
los
niños
que
se han
quedado
huérfanos,
el pordiosero,
los
que
se encuentran
en la
cárcel,
los
niños
que
yacen
enfermos
en hospitales
y que
quizás
nunca
tuvieron
un momento
de alegría,
un juguete
o una
golosina
navideña.
Todos
ellos
son
merecedores
de ese
regalo.
¿Te
has
dado
cuenta
cómo
hacen
falta
en este
mundo
el amor,
la fe,
la honestidad,
la bondad,
el respeto
y tantos
valores
que
habría
que
mencionar?
Y
pregúntate
si este
año
has
ayudado
al prójimo.
¿Has
donado
algo
tuyo,
o has
realizado
un pequeño
sacrificio
para
dar
una
alegría
a los
que
menos
tienen?
¿Te
has
puesto
a reflexionar
que
en medio
de tantos
problemas
de la
vida
actual,
siempre
hay
muchos
que
tienen
muy
poco,
mucho
menos
que
tú?
Aún
estás
a tiempo
de ayudar
a los
demás,
no dejes
que
muera
el espíritu
de la
Navidad.
Abre
tu corazón
a quien
necesita
tu ayuda,
y no
esperes
a que
te la
pida
para
ofrecerla.
El mundo
da muchas
vueltas,
y puede
ser
que
mañana
tú,
te encuentres
en una
situación
difícil,
y por
añadidura
tendrás
a alguien
que
te tienda
la mano.
Haz
un sacrificio
para
compartir
con
otros
tus
cosas
y notarás,
que
aunque
no te
traigan
el regalo
anhelado
en Navidad,
te sentirás
satisfecho,
con
el corazón
repleto
de gozo,
por
haber
realizado
una
obra
de bien.
Jesús
repartió
su amor,
su luz,
sus
enseñanzas,
y sobre
todo
nos
regaló
su vida
¿Tú
que
vas
a repartir?
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