Georgina Spencer, Duquesa de Devonshire

La Duquesa Rebelde

Georgiana, tuvo una vida de telenovela, que todos conocían. Levantó odios y pasiones a partes iguales debido a su inusual forma de ser y a su vida llena de intrigas políticas y románticas.

Y si nos fijamos en los cuadros que le pintaron los grandes retratistas del siglo XVIII, Thomas Gainsborough y Joshua Reynolds, encontramos los rasgos de una mujer voluntariosa y fuerte, sin la cara blanda y aburrida de las mujeres de aquellas épocas.

¿Y quién fue Georgiana y por qué la llaman ‘la sensualísima’ duquesa? Pues la bella joven, era conocida porque a pesar de todas sus virtudes, su apellido, su juventud y su belleza, fue absolutamente ignorada por su poderoso marido, lo que provocó que la joven se rebelara y comenzara a hacer cosas que no eran apropiadas.

Lady Georgiana Spencer, muy guapa desde pequeña, nació en 1757 y se crió en la casa solariega de sus padres —Margaret Georgiana Poyntz y el primer Earl Spencer— en el castillo de Althorp.

A los 17 años, su familia la entregó en matrimonio a William Cavendish, el 5to. Duque de Devonshire, nueve años mayor que ella, rico y enormemente poderoso. Y aquel matrimonio —al que ella se adaptó con entusiasmo, porque su marido era un hombre ‘que le atraía’— al instante la convirtió en la darling del mundo aristocrático inglés. Georgiana era admirada e imitada en todo; sus joyas, vestidos y peinados se convirtieron en lo ‘máximo de la moda’, y ella en una especie de it girl en toda Europa. Su buena amiga, la reina María Antonieta de Francia, compartía con ella su amor por la moda y se cree que ambas intercambiaban ideas de ropa y zapatos.

Muy pronto, aunque tenía el mundo a sus pies, la joven comprendió que su marido la ignoraba sin ningún disimulo, porque el duque de Devonshire estaba enamorado de otra, que era su amante hacía muchos años.

Cuando Georgiana comprendió su posición, decidió hacer lo que quisiera, y en su grupo de amigos se convirtió en una líder. Y cuando Gainsborough la pintó con un enorme sombrero de paja negro, este comenzó a ser tan imitado, que los sombrereros no daban abasto con peticiones de ‘el sombrero del retrato’.

De ella se hicieron dibujos y caricaturas; y hasta un famoso dramaturgo escribió una obra de teatro inspirada en su infeliz matrimonio, llamada La escuela de los escándalos. La Duquesa, sin embargo, no supo entender esta adulación y comenzó a beber demasiado, a jugar a las cartas enormes cantidades de dinero, a subirse a los escenarios de café-cantantes, y a comenzar a cantar y bailar, y burlarse de todos. Su madre estaba preocupada, igual que su marido, que le importaba el qué dirán, pero nadie podía dominarla. Y muy pronto la joven comenzó a actuar cada vez peor, lo que la hacía sentirse muy culpable. Georgiana vivía en un continuo círculo vicioso.

Su comportamiento era muy destructivo en medio de continuos embarazos. La Duquesa pasó muchos años sin concebir y perdió varios hijos; incluso, las dos primeras criaturas que tuvo fueron dos niñas, algo terrible en esa época, porque era necesario que Georgiana tuviera varones que heredaran el importante título del ducado de Devonshire.

En este momento de la vida de Georgiana, pues es cuando la Duquesa conoce a una encantadora joven, muy infeliz y solitaria, que vivía separada de su, llamada lady Elizabeth Foster. Georgiana comprende la infelicidad de ‘Bess’ y se siente tan atraída por la que veía como ‘su alma gemela’, que le pide que se mude con ella y con su marido. Lo que ocurre de aquí en adelante es una verdadera telenovela de engaños, embarazos, amores, ménage à trois! Muy pronto, ‘Bess’ se hizo amante del Duque —quien dejó a su amante del momento y se enamoró locamente de ‘Bess’. Aquella rara convivencia producía un torrente de cartas llenas de celos y de peleas entre las dos mujeres, de las que en los archivos ingleses quedan muchas pruebas.

Cuando la Duquesa por fin tuvo un hijo varón, William, el título de los Devonshire ya estaba asegurado, ¡y de pronto nadie la molestaba, ni criticaba, y la Duquesa se sintió libre para buscar el amor fuera de su matrimonio. Aunque tanto ‘Bess’ como Georgiana tuvieron affairs con el famoso duque de Dorset, el amor de la vida de Georgiana fue el Earl Charles Grey. Este era un político aristócrata que con el tiempo fue Primer Ministro.

Su amor por Grey, y su amor por la política y el querer cambiar el orden de las cosas, se convirtieron en una pasión muy criticada por los demás aristócratas. Estos no entendían por qué Georgiana tenía que ‘inmiscuirse en asuntos de hombres’. Su pasión por sus tres hijos, y este cariño natural a la infancia hizo que criara en el palacio de los Devonshire a la hija que su marido había tenido con una sombrerera, la que había nacido cuando ella se había casado con el Duque.

‘Bess’ también tuvo dos hijos ilegítimos con el Duque. Cuando Georgiana salió en estado de Charles Grey, dio a luz a una niña llamada Eliza Courtney.

El duque de Devonshire se había indignado tanto ante el embarazo de su mujer, que la había enviado a la Provenza francesa (donde ‘Bess’ la visitaba) sin un solo centavo, para que el Earl Grey la mantuviera hasta que diera a luz. Y para permitirle el regreso al hogar y a sus hijos, le hizo prometer que renunciaría a la niña tan pronto naciera.

Después de dos años de ausencia, viajando por Francia, Georgiana volvió a su casa, donde ‘Bess’ era la que daba órdenes a los 8 niños, legítimos e ilegítimos, de diferentes edades, que constituían la familia. La relación de este raro trío duró 20 años, hasta la muerte de Georgiana en 1806, con solo 49 años.

Al final de su vida, una más madura Georgiana se convirtió en una mujer adorada por el pueblo inglés, quien la veía como ‘una mujer rebelde, luchadora por nuestra justicia’ y ‘una gran matriarca’. En su palacio también todos aprendieron a quererla y respetarla. Y dicen que incluso el Duque se sintió muy afectado cuando murió, probablemente por beber tanto. Su hija Eliza se casó y tuvo cinco hijos. Murió en 1859.

A la muerte de Georgiana, el Duque se casó con ‘Bess’, quien se convirtió en la nueva duquesa de Devonshire. Meses más tarde, el insaciable y apasionado Duque ya tenía otra amante.

Hoy, los descendientes de Georgiana viven en Chatsworth House, el palacio campestre donde han vivido los Devonshire por siglos.